“Aprender es como remar contra corriente: en cuanto se deja, se retrocede” (Edward Benjamin Britten).

SANTA LUISA DE MARILLAC: AMIGA DE LOS POBRES.

 

Notable educadora y catequista, se reveló como una mujer emprendedora, creativa, pedagoga, maestra de niños y formadora de nuevas educadoras. Con la participación activa de las Hijas de la Caridad, Santa Luisa orientó y acompañó el funcionamiento de las pequeñas escuelas.

 

 

"Las instruirán en los misterios de la fe y en las buenas costumbres, más que en aprender de memoria cantidad de frases; ya que la verdadera ciencia consiste en comprender bien y llevarlo a la práctica" (SLM E. 163).

 

PASCUA: LLÉNATE DE VIDA

 

 

¡Feliz Pascua de Resurrección!

 

Que la VIDA inunde nuestras vidas

 

CUARESMA (QUINTA SEMANA): LLÉNATE DE COMPASIÓN

 

 Lectura del santo evangelio según san Juan: "Tampoco yo te condeno. Vete y, en adelante, no peques más".



En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él. Y  sentado  les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y colocándola en medio, le dijeron:


- «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».


Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. 
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:


- «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».


E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer en medio, que seguía allí delante.Jesús se incorporó y le preguntó:


- «Mujer, ¿dónde están tus acusadores? ¿Ninguno te ha condenado?».


Ella contestó:


- «Ninguno, Señor».


Jesús dijo:


- «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

 

 

 

CUARESMA (CUARTA SEMANA): LLÉNATE DE BONDAD

 

"Este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido"

 

Lectura del santo evangelio según San Lucas:

 

 Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna. El padre les repartió los bienes. No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente.

 

Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país, que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de llenarse el estómago de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer. Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."

 

Se puso en camino a donde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo. Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad enseguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado". Y empezaron el banquete.

 

Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Este le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud." Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado".

 

El padre le dijo: Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."